Carta al editor

La correlación clinicopatológica como indicador de calidad en la atención al paciente con cáncer

Clinic-pathological Correlation as a Quality Indicator in Cancer Patient Caring

Junior Vega Jiménez,1
1 Especialista de I Grado en Medicina Interna. Investigador Agregado. Hospital Militar Docente Dr. Mario Muñoz Monroy. Matanzas.  

Estimado Director:

Los tumores malignos constituyen una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en el mundo. En 2012 se registraron alrededor de 14 millones de nuevos pacientes. Se estima que el número de casos de reciente diagnóstico aumente aproximadamente en un 70 % en los próximos 20 años. El cáncer constituye la segunda causa de muerte en el mundo; en 2015, ocasionó 8,8 millones de defunciones. Casi uno de cada seis fallecimientos se debe a esta enfermedad. Cerca del 70 % de las muertes por cáncer se registran en países de ingresos medios y bajos.1

La detección del cáncer en una fase avanzada y la falta de diagnóstico y tratamiento son problemas frecuentes. En 2015, solo el 35 % de los países de ingresos bajos informaron que la sanidad pública contaba con servicios de patología para atender a la población en general. Más del 90 % de los países de ingresos altos ofrecen tratamiento a los pacientes con cáncer, mientras que en los países de ingresos bajos este porcentaje es inferior al 30 %.2

El impacto económico de esta enfermedad es sustancial y va en aumento. Según las estimaciones, el costo total atribuible a dicha enfermedad en 2010 ascendió a 1,16 billones de dólares. Solo uno de cada cinco países de ingresos medianos o bajos dispone de los datos necesarios para impulsar políticas de lucha contra este padecimiento.3,4

Según el anuario estadístico de salud de Cuba,5 entre las causas de muerte para ambos sexos, ocupan el primer lugar las enfermedades del corazón, seguida de los tumores malignos y las enfermedades cerebrovasculares. La tasa de mortalidad por tipo de cáncer más elevada, corresponde a los tumores malignos de tráquea, bronquios y pulmón, seguida por los del intestino, excepto el recto, y de otros tumores del tejido linfático y de los órganos hematopoyéticos.

Recientemente, en la revista Finlay han sido publicados varios artículos6,7 relacionados con la necesidad del diagnóstico precoz y la morbimortalidad de los tumores malignos.

Especial interés reportan las investigaciones realizadas por Bergantiño6 y Basanta,7 las cuales poseen como elemento particular la caracterización de la mortalidad por tumores malignos en la provincia Cienfuegos, según datos aportados por los certificados médicos de defunción y la revisión del programa estadístico de mortalidad de dicha provincia.

Llama la atención que ambos estudios utilizan como principal fuente de datos los certificados de defunción con o sin la realización de necropsias. Por lo que no se le brinda el valor necesario a la utilidad de este importante procedimiento. El análisis de la mortalidad basado en resultados de necropsias es superior en cuanto a calidad, que cuando se realiza sobre certificados de defunción, pues muestra la realidad de las causas de muerte y el conjunto de las alteraciones morfológicas encontradas en los fallecidos.

El método empleado para lograr un mayor conocimiento de las enfermedades y la muerte es la necropsia, este aporta numerosas ventajas, porque constituye el estudio más completo del enfermo/enfermedad y es el procedimiento más ventajoso para determinar las causas de muerte. Su principal función consiste en establecer la correlación clinicopatológica para evaluar la concordancia, y estudiar los resultados encontrados con fines científicos, asistenciales y docentes.8

En muchas ocasiones existen dificultades para lograr el diagnóstico médico de algunos pacientes, principalmente de los ancianos y los portadores de tumores malignos, a pesar del mejor uso del método clínico y de los avances tecnológicos. Hay un porcentaje variable de diagnósticos de entidades nosológicas que por diversas complejidades o asociación de factores, a veces, requieren confirmación por la necropsia. En Cuba el promedio más aceptado de discrepancia general para las causas básicas y directas de muerte alcanza valores del 25 %.9

A nivel internacional10-13 las cifras de no correlación clinicopatológica en los pacientes con enfermedad oncológica son superiores a las nacionales.

De acuerdo con el estudio realizado por Avgerinos10 en la Clínica Mayo (EE.UU.), se identificó una neoplasia maligna en 768 casos. En la investigación de Zhu K y col.11 en la cual se incluye un período de estudio de 60 años, la discrepancia diagnóstica en las enfermedades cancerígenas fue de 60,99 %.

Coradazzi12 en Sao Paulo, encontró un 38 % de neoplasias no diagnosticadas clínicamente. Todos estos estudios coinciden en el elevado número de discordancia. Según Burton y cols.13 en un hospital de Nueva Orleans (EE.UU.), la discordancia entre los diagnósticos clínicos y de necropsias de neoplasias malignas fue de un 44 %.

En Cuba, los principales estudios relacionados con la mortalidad por tumores basados en estudios por necropsias, se han llevado a cabo por el Dr.C. Hurtado de Mendoza.8,9,14

Se destacan la “clásica” investigación multicéntrica conocida como Sistema Automatizado de Registro y Control en Anatomía Patológica (SARCAP) 9con cerca de 100 000 necropsias (actualmente 140 017), y la investigación: Cáncer en Cuba. Evaluación de la calidad de los diagnósticos premortem según el SARCAP en las que están representadas 51 instituciones de las 15 provincias del país y el municipio especial Isla de la Juventud.14 En ambas se destaca el ascenso en la mortalidad por dichas enfermedades, así como las discrepancias y coincidencias diagnósticas, en las que se resalta el cáncer de páncreas como el de mayor discordancia clinicopatológica.

Vega J, en su investigación: Correlación clinicopatológica de las causas de muerte en el Hospital Militar de Matanzas. 1986-2015, como parte de un trabajo de terminación de la especialidad de Medicina Interna en la provincia de Matanzas caracteriza 2 255 casos de pacientes fallecidos con necropsias realizadas, estudio en el que se demuestra que los tumores malignos de tráquea, bronquios y pulmón son los más frecuentes. Además, al analizar la mortalidad global por tumores, ascienden de la quinta a la segunda causa básica de muerte más frecuente.

La tendencia de la mortalidad por cáncer es francamente ascendente en todo el país, pues logra desplazar incluso a las enfermedades cardiovasculares, que durante muchos años ocuparon la primera causa de muerte. Se han obtenido progresos significativos en el diagnóstico de esta enfermedad, pero las estrategias para su prevención no han alcanzado los niveles esperados.

Se hace necesaria la divulgación de un mayor porcentaje de investigaciones relacionadas con la correlación clinicopatológica en los tumores malignos al emplear las necropsias clínicas como pilar diagnóstico del internista y el patólogo. De esta manera se podrá fortalecer la calidad de la atención médica brindada a los pacientes con enfermedades oncológicas.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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